¿Quién dijo aquello de que no se puede juzgar un libro por su portada?

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Vale, que sí, que probablemente tenía razón, pero, ¿y sí hoy lo hacemos? Y es que a veces, y sólo a veces, compramos un libro en concreto sin saber nada sobre él, y sin saber por qué. (Psst, es por el diseño de la portada). No tiene por qué ser necesariamente bonito, pero nos atrae. (¡Que es el diseño, hombre!) Y además, nos cuenta la historia que queremos oír. Y esa es su importancia. (Sí, sí, la del Diseño). Todo a esto viene al cuento del Día Internacional del Libro, claro.

Diferentes géneros, diferentes diseños

Imaginemos que nos apetece uno de ciencia ficción. Y seamos aún más concretos. Nos apetece leer algo relacionado con mundos distópicos, o lo que es lo mismo, sociedades ficticias y apocalípticas, generalmente ubicadas en un tiempo futuro. ¿No nos iríamos, sin dudarlo, a portadas de este tipo? (¡Obviemos que conocemos casi todos estos títulos, ahora estamos con Diseño!):

¿Qué es lo que tienen en común estas portadas? Tipografías vistosas, motivos inquietantes, un cierto tufo a totalitarismo y propaganda política y, en general, una ambigüedad incómoda que cabalga entre un pasado relativamente reciente y un futuro que tenemos que nos aceche. ¿Todo eso nos cuenta una portada? ¡Pues sí!

Otros ejemplos de diseños de estos títulos son: 

   

Otro día, otra librería. Nos levantamos con ganas de aprender sobre tiempos pasados, pero oye, no nos apetece leernos un libro de historia. ¿Qué podemos hacer, qué podemos hacer? ¿Qué tal un poco de ficción histórica?


Lo que tienen en común todas estas portadas es una tipografía de líneas finas, ilustraciones con una alusión clara a tiempos pasados, un cierto aire de aventura. Además, nos ubican geográfica y temporalmente.

Hoy nos sentimos nostálgicos. Miramos Facebook, actualizamos Twitter y pensamos… ¡Ojalá no existieran estos cacharros! Cuánto daría por vivir en París en los años 40, o en Nueva York en los 30… Cuánto daría por… Eh, que ¡basta, que da igual! No hay máquinas del tiempo que sepamos, así que, lee. ¿Qué? Pues a cualquiera de los escritores a los que Gertrude Stein llamó de la “Generación Perdida”.


Lo que tienen en común: tipografía y aspecto ligeramente románticos, colores suaves, tendencias impresionistas y, en algunos casos, hasta de Art Nouveau. Ah, juventud eterna, fiesta eterna…

Ya nos hemos cansado de melancolías y de dramas, y además, hoy nos han hecho una faena en el trabajo y tenemos ganas matar a alguien. Pero en lugar de hacerlo, que luego se mete uno en unos follones horribles y además la sangre es muy difícil de limpiar, pues decidimos ir a la biblioteca, a ver qué pillamos. Claramente estamos hambrientos de novela negra. Negra como nuestro ánimo. ¡Vamos!


Y lo que tienen en común estas portadas es: colores oscuros, tipografías bloque o en negrita, ilustraciones o fotografías un poco borrosa y aires de misterio.

Aquí ya vamos bajando los humos hasta ponernos en modo babosa cerebral. ¿Qué nos queda? Pues si somos mayores de 15 años, ésto:

Igual sobra decir lo que tienen en común estas portadas, pero vamos allá: tipografías desenfadas, colores vivos en los que predomina el rosa y el turquesa y motivos que pretenden atraer, sobre todo, a mujeres solteras. Pero a ver, no os engañéis que los leéis todos. Y las mujeres solteras, las que menos, que están ocupadas viviendo.

¿Y si tenemos 15? ¡Pues esto!

 

Oye, ¿cuántos pies hay en las portadas de los libros para adolescentes, no?

Ya por último, nos vamos a la sección de Desarrollo Personal de la librería, que no sabemos si os habréis fijado, pero siempre están en un recóndito rincón de la sala. ¡Ay, vergonzosos!


Y lo que tienen en común, que ya nos ponemos un poco pesados, es: tipografías bloque, en mayúscula y muy vistosas e ilustraciones casi inapreciables, si es que las hay. Y respecto al color, por lo que hemos podido ver, cambian mucho según la temática del libro. Predominan el rojo y el amarillo en los libros sobre negocios y el blanco, el verde y el azul, en los libros sobre inteligencia emocional.

Y para terminar, y sin venir a cuento ni nada, ponemos las clásicas portadas de Penguin Books. Porque nos gustan.

En Maldon no escribimos libros, pero sí que podemos desarrollar todo tipo de contenido para vuestros blogs, páginas webs y redes sociales. Y, ¡ah, claro, que esto iba de Diseño! Pero hombre, eso ya lo sabéis de sobra, ¡hacemos unos diseños que no se los salta un galgo! Así que si queréis tener la imagen más bonita del lugar, no dudéis en contactar con nosotros aquí.

¡Hola! ¡Feliz Día del Libro!